Llevaba poco rato en ese bar y ya iba por mi tercer whisky. No tenía absolutamente nada que hacer esta noche sólo esperar. Bebía lentamente mientras veía pasar los minutos en el reloj.
El camarero ya hacía rato que ni me miraba y la poca clientela no era de la que diera mucha conversación.
Apareció justo a la hora prevista, nadie la oyó entrar, se plantó ante mi y la empecé a observar desde abajo. Botas de punta, pantalón vaquero, chaqueta contra el frío, una larga melena recogida en una simple coleta y su eterna sonrisa torcida. Me espetó con la misma frase de siempre: "¿preparado, viejo?"
Sin mediar palabra me levanté, dejé los dólares encima de la barra, recogí mi cazadora del taburete del al lado y sin volver a mirar si me seguía o no, salí del local.
Fuera le ofrecí un cigarro, que aceptó encantada y me relató cómo había encontrado lo que andábamos buscando desde hacía muchos meses. Por fin habíamos encontrado el rastro definitivo, por fin encontraríamos una explicación de lo que había ocurrido.
Cogimos la ranchera y, como siempre, ella se puso al volante. Encendió la radio y nos dirigimos hacia nuestro objetivo.Dios, odio esa música infernal que tanto le gusta con ese ruido atronador de guitarras. Debería haberme tomado algún whisky más, esa música sólo me recuerda todo lo que he visto.
Cogimos la ranchera y, como siempre, ella se puso al volante. Encendió la radio y nos dirigimos hacia nuestro objetivo.Dios, odio esa música infernal que tanto le gusta con ese ruido atronador de guitarras. Debería haberme tomado algún whisky más, esa música sólo me recuerda todo lo que he visto.
Por fin habíamos dado con un TESTIGO de la matanza que estábamos investigando. No sé cómo pero ya estaba en la puerta, nos estaba esperando aunque llegamos con una hora de adelanto.
Nunca había oído esa historia, pero el relato se ajustaba perfectamente a lo que habíamos visto meses atrás en ese pueblo, con sus palabras las imágenes cobraban vida en mi cabeza, veía a cada uno de los habitantes y podía hasta oler el miedo al saber que iban a perder la vida.
Sólo había un fallo para poder resolver nuestro caso, su historia sucedió hace 150 años.
Relato escrito con el permiso de Gybby, del blog Rock Life
Sólo había un fallo para poder resolver nuestro caso, su historia sucedió hace 150 años.
Relato escrito con el permiso de Gybby, del blog Rock Life
