Desde hace unos años pasaba por el puente y se detenía durante unos instantes. Miraba esas luces que la hipnotizaban, dejaba vagar su mente. Por fin, durante esos segundos, conseguía vaciar su mente. Absolutamente ningún pensamiento lograba durar lo suficiente para siquiera fijarse en la mente. Y todas las noches esperaba, esperaba esa presencia que le provocaba un escalofrío

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