Mostrando entradas con la etiqueta Cadeaux. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cadeaux. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de junio de 2011

Ojazos (II)


"Unos ojos sonrientes ...





 
 
...que lo miraban todo fijamente ...







...como si estuvieran descubriendo en cada caso algo que los demás no podían ver."



 


 "Cuentos españoles de antaño" Felipe Alfán

Tiene lo mismo ojos, casi más marrones que los míos, pero la definición se la merece mucho más que yo. Es un autentico bixo, un terremoto; manda más que habla y muerde mucho más.
Está en la fase curiosa, ahora mismo su frase favorita es: "¿Y esso?"; la última respuesta sonó en mi mente: "¡Es un barrote de barandilla, como los 35 anteriores que me has preguntado!!!!", pero claro la respuesta sonora fue: "Un barrote de barandilla", que remedio, ahora copia toooodooo lo que dices.
Ah!! Y más burra que un 'arao', la nueva bici creo que le va a durar muuuuy poco, está más en el suelo que de pie, pero ella no se rinde.
Eso sí,  en cuanto se ríe consigue contagiarnos a todos y sólo por eso merece todo y mucho más. Ojalá puedas reirte toda la vida igual.

viernes, 3 de junio de 2011

El Sueño de las Estrellas (III)

Primer capítulo.
Segundo capítulo.

-¿Y qué más eres?- Anêi se empezó a hacer más preguntas, pero los ojos del dragón le tenían como hipnotizada y prefirió bajar la mirada y no seguir hablando. Pero sintió que algo empezaba a encajar en su búsqueda, que había encontrado algo de lo que había estado buscando, aunque todavía no estaba muy segura.


-¡¡¡NADA MÁS!!!! Y ahora ¡VETE! . No habrá una tercera vez-
Anêi salió otra vez corriendo, la voz del dragón había apagado por un momento la otra voz que le daba confianza.

Vinsûr se quedó mirando a Anêi mientras salía de su guarida. Estaba confuso, no entendía cómo alguien le había podido alterar así. Pensó que llevaba mucho tiempo solo, alejado de cualquier contacto con el mundo exterior. Se había alejado por decisión propia, se había cansado de provocar miedo sólo por su aspecto, de ser juzgado de cómo era en vez de por quién era. Pero esa muchacha no lo había hecho, pensó Vinsûr. Era diferente a lo que había conocido, será por eso por lo que estaba tan desconcertado.

Anêi, salió rápidamente de la cueva y fue hasta su guarida. Pensó mucho aquella noche, se le estaba acabando el verano y no tenía muchas posibilidades de aguantar allí si empezaba el mal tiempo. Tenía que pensar en algo y rápido.

martes, 26 de abril de 2011

El Sueño de las Estrellas (II)

Primer capítulo
Anêi terminó por hacerse con todo el equipo necesario y el primer día de la primavera del año siguiente a su llegada empezó lo que sería la última etapa de su aventura.

Era la mejor época para empezar ese viaje, pues el invierno en las motañas era extremadamente duro y ella pensaba encontrar al Guardian antes de que llegase el otoño.

Pasaron varias semanas sin que Anêi encontrase la más mínima pista o indicio de que allí había algo más que naturaleza en estado puro.Tras un día especialmente difícil, pues no había dejado de llover, Anêi estaba desanimada y pensó en darse un pequeño respiro. Así que buscó una cueva donde refugiarse y secarse. No tardó en encontrar una, bastante grande y muy poco húmeda. Anêi pensó que debían de utilizarla pues se notaba como habitada.


Tras descansar y secarse, Anêi decidió inspeccionar la cueva para saber si podía quedarse unos días más. Conforme se iba internando en la cueva empezó a sentir que no estaba sola, allí había algo.
Su curiosidad empezó a ser más intensa y lo que iba a ser una inspección pasó a ser una investigación de lo que podía haber en la cueva.
Llevaba ya varios caminos andados por la cueva cuando sus ojos descubrieron un montículo enorme, negro como el azabache, pero con una luminosidad muy leve. Anêi se acercó con sumo cuidado, era una luminosidad que le recordaba a su cielo y sus estrellas, y volvió a sentir esa voz. Se volvió a sentir segura y supo que estaba más cerca de su sueño, esa era la voz que había escuchado en el bosque, la voz que le había llevado hasta su casa y pensó que esa voz pertenecía al Guardian de las Estrellas.

Cuando rozó suavemente el montículo, se sobresaltó. El montículo se movía, imperceptiblemente. Anêi retiró la mano, pero ahora el montículo no solo se movía, si no que empezó a girar sobre sí mismo y Anêi se encontró frente a dos ojos intensos que le abligaron a bajar la mirada.
-¿Quién ha osado despertarme?- Gritó el enorme ser.
Anêi prácticamente temblando respondió, -Perdoneme....soy Anêi. Estoy buscando al Guardian de las Estrellas, me he refugiado en esta cueva y......-
El ser no dejó que terminara su explicación, - Pues ya es hora de que te refugies en otra cueva, esta es mía-
Anêi no lo dudó ni un solo instante, salió rauda y veloz, recogió todo su material y salió de la cueva. Pero no huyó muy lejos, la voz que había sentido dentro de la cueva todavía la tenía presente, no podía alejarse de esa cueva o perdería esa voz. La voz de las estrellas, como ella la llamaba.

Pasó varias noches buscando una cueva cercana desde la cual pudiera ver la entrada de la primera y así poder estar cerca de esa voz y ver cuando aquel ser la abandonaba y así ella podría entrar para encontrar la  voz. Después de varios días vigilando la cueva vio que el ser sólo salía por las noches. Así que preparó su plan para entrar en la cueva en un par de noches cuando las estrellas brillasen menos.

Todo marchaba perfecto, el ser había dejado la cueva según lo previsto y Anêi había entrado, se perdió un par de veces dentro de la cueva, era extraño ahora no conseguía oir la voz, había como una esencia de esa voz, pero ya no podía sentirla como antes. Eso le hizo sentirse insegura y despistarse más de lo normal, pensó que ya debía de haber llegado a la zona donde se encontró con el ser. Pero no era capaz de recordar con exactitud donde había sido.
Después de muchas vueltas y revueltas logró encontrarlo, justo en ese momento se oyó un fuerte golpe y Anêi supo que el ser había vuelto, no tenía escapatoria. Así que respiró profundamente y decidió enfrentarse a él, esta vez no iba a salir huyendo. Había llegado muy lejos para perderlo todo.

-Así que has vuelto por aquí- oyó decir Anêi en cuanto el ser apareció ante ella.
-¿Qué eres?- dijo Anêi,
-Soy el Dragón Vinsûr, señor de estas montañas y...-el dragón habló pero en sus últimas palabras había una extraña duda, algo que Anêi captó pero no supo identificar, porque volvía a sentir esa voz y se concentró en ella en adivinar de dónde venía.
(Continuará...)


(*)La primera imagen pertenece al fotógrafo Anton Jankovoy. Fotografo ucraniano que se dedica a fotografiar el Annapurna.

martes, 12 de abril de 2011

El Sueño de las Estrellas (I)

Anêi era una niña alegre, traviesa pero obediente, siempre sonriente, generosa pero sobre todo era curiosa y soñadora.
Vivía en su aldea, se levantaba al despuntar el alba y se acostaba antes de que se pusiese el sol, pues los miedos ancestrales, que continuaban detrás de las leyendas de la aldea, se habían convertido en rutinas. Anêi no conocía la noche por temores de las gentes de la aldea.
Un día, debido a su gran curiosidad, se perdió en el bosque cercano a la aldea porque había estado persiguiendo preciosos animales de hermosos colores para saber qué eran.

El sol se escondió justo en el momento en el que ella entraba en un claro del bosque. Anêi, empezó a asustarse, pues nunca había vivido así de cerca la oscuridad, pero rápidamente se dijo que debía ser valiente y encontrar el camino de regreso a casa. En cuanto tomó esa decisión y levantó la mirada hacia el cielo descubrió algo que la dejó maravillada. Cientos, miles, millones de puntos luminosos decoraban esa oscuridad a la que tanto temor había en su aldea.
Dentro de Anêi volvió a despertarse esa curiosidad, se pasó largo rato mirando esos puntos luminosos, había uno especialmente brillante, parecía hablarle y dirigirle hacia algún lado. Decidió hacer caso a ese susurro y se puso en marcha siguiendo ese pálpito. Cuando empezaba a levantarse el sol, Anêi apareció en la aldea.

Anêi contó lo ocurrido en la aldea, nadie le creyó, pensaron que la oscuridad se había introducido en ella, y empezaron a tratarle de un modo diferente.
Ella por su parte se volvió más taciturna y se prometió a sí misma encontrar esa voz que le había guiado en la oscuridad y descubrir el secreto de esos puntos luminosos para agradecerles su vuelta a casa.
Por otra parte sus padres la castigaron duramente por desobedecer una de las reglas más importantes de la aldea. Pasó muchos años vigilada constatemente, pero eso no evitaba que en las noches más oscuras Anêi lograse asomarse por alguna ventana y volver a ver sus puntos luminosos.


Anêi creció y al final se vió liberada de su castigo, pero obligada a tener qué decidir que era lo próximo que iba a hacer con su vida, pues debía buscar una casa, un marido y una ocupación para ser parte de la aldea como miembro productivo.

El día anterior a tomar su gran decisión a Anêi le volvió a surgir la gran oportunidad de volver al bosque. Recordaba perfectamente el camino hacia el claro del bosque y volvió a llegar en el mismo momento en el que el sol se ocultaba. Había algo diferente, Anêi lo notaba, pero no lograba identificarlo del todo; era otra vez un murmullo, como una voz que le llamaba.

-¿Quién eres?-,preguntó Anêi.
-Perdona, no quería asustarte. Soy Fez, el Guardian de tus Sueños- De entre los árboles apareció un duende que se le acercó a Anêi.
-¿guadian de sueños?¿y eso qué es?-, la curiosidad de Anêi pudo más que su miedo y esto sorprendió a Fez, acostumbrado a tener que apaciguar a sus guardados durante casi toda la noche.



-Vaya, nunca me lo habían preguntado. Verás, soy la esencia de tus sueños, los guardo para que nunca los pierdas. Y en días como hoy, cuando has de tomar una decisión, aparezco para recordarte que tienes un sueño, un gran sueño y que si de verdad lo intentas podrás conseguirlo. Eso soy yo-
-¿mis sueños?-, Anêi se acordó de sus puntos luminosos,- pero, eso es imposible, si no me voy de mi aldea jamás podré lograr mi sueño-
-Lo sé, por eso he venido hasta aquí. Llevo años guardando tus sueños y sabía que tú lo buscarías. Por eso quiero ayudarte. Tienes que ir a las Montañas Azules y encontrar al Guardian de las Estrellas- le respondió Fez.
-¿Estrellas?,¿qué son las estrellas?- le preguntó Anêi.
-Tus puntos luminosos, Anêi. Se llaman estrellas y como tú también tienen a alguien que las guarda. Y ahora adios-.

Anêi nunca recordó cómo llegó del claro del bosque hasta su casa, pero a la mañana siguiente empaquetó sus pocas pertenencias, se despidió de su aldea  y de sus gentes, los cuales respiraron aliviados por alejar la oscuridad de sus casas.
Con sus padres lo tuvo un poco más difícil, le costaba mucho separarse de ellos, así que al final les prometió que volvería en cuanto hubiese descubierto su sueño.


Fueron días de duro viaje por caminos desconocidos, pero saber que ese camino le conducía hacia su sueño hacía que disfrutase de cada paso que daba con alegría y con mucha ilusión. Además descubrió que podía aprender algo nuevo casi cada día que satisfaciese su gran curiosidad.




Cuando llegó a la última población anterior a las Montañas Azules, Anêi decidió que allí establecería su campo base, pues las Montañas eran un ancho territorio inabarcable en un sólo día.
Encontró un trabajo con el que mantenerse y vivir para en sus ratos libre dedicarse a su sueño. Compró mapas, brújulas, ropas para el clima de las montañas y aparatos extraños para poder desplazarse por ellas.(Continuará...)

(*) La primera y tercera viñeta están sacadas del libro "Princesas Olvidadas o desconocidas" de Philippe Lechermeier.