A veces te echo de menos y necesito que seas tú el que venga raudo y veloz a sacarme de mi apuro aun cuando no quiero esa distancia, todavía no sé cómo decirte que te necesito más cerca y lo hago de malas maneras, incluso enfadándome si no me entiendes. Pero tú sabes que no debes, que justo esos momentos son los que más lejos tienes que estar, aumentas las distancias, sabes que tu sitio y tu momento es otro. Porque sabes que puedo hacerlo, te has acostumbrado a no dejarme sola desde lejos, sin que note tu presencia y descubriendo por mí misma todo lo que he (re)aprendido.
También tú necesitas tus distancias, no sé si más o menos de la que te dejo a veces porque todavía no eres capaz de hablarme de ellas. Y se te nota, claro que lo noto, pero muchas veces mi impulsividad mal encarada no me deja apreciarlo ni darte esa distancia.
Me gusta que estés ahí, mirándome sin que creas que lo noto. Fijándote en cuanto necesito tu presencia.