Es extraño cómo volviendo a ser niños, volver a jugar y divertirse puede llevarnos a aprender (o por lo menos reflexionar) sobre nuestra vida y nuestra realidad.
Volví a jugar, haciendo de equilibrista por breves momentos, pues guardar el equilibrio es complicado, mucho más de lo que puede parecer a primera vista, capear los bandazos que vamos dando, intentado no adentrarse mucho en la derecha porque si no terminas volcándote todo a la izquierda y viceversa. Si vas muy rápido corres el riesgo de que la caída te lleve a un sitio inesperado, pero si vas muy despacio, es la propia cuerda la que te lleva hacia zozobra y al no poder siquiera hacer el siguiente movimiento.
Es trabajoso encontrar nuestro equilibrio, pues cada uno de nosotros tiene su punto de equilibrio, para unos consiste en concentrarse al máximo obviando todo lo que ocurre a su alrededor, otros necesitan tener cerca a alguien que les apoye en los momentos de más tensión, otros lo hayan rápidamente, no le dan vueltas saben lo que tienen que hacer y lo hacen y lo más vamos buscando poco a poco nuestra manera, desequilibrándonos y volviéndonos a equilibrar, a veces gracias a un compañero que nos apoye, otras porque somos capaces de soportar el bandazo, pero poco lo vas encontrando es cuestión de perseverancia, de aprender de los errores, de alegrarse por los aciertos y no tener miedo a la caída. Al final, el equilibrio se encuentra y está más en uno mismo de lo que nos podemos imaginar.
Pero yo sólo hablo de juegos ¿o no?
FELICES VACACIONES!!!!
Pero yo sólo hablo de juegos ¿o no?
FELICES VACACIONES!!!!
