A veces me gustaría pensar que nada más importa.
jueves, 31 de mayo de 2012
viernes, 25 de mayo de 2012
Kairos
"[...]¿Por qué duele tanto cuando el movimiento no está sincronizado? No es muy difícil adivinarlo: todas estas cosas que pasan , que fallamos por poco y malogramos ya para siempre, eternamente... Todas estas palabras que deberíamos haber dicho, estos gestos que deberíamos haber hecho, estos kairos(*) fulgurantes que surgieron un día, que no supimos aprovechar y que se sumieron para siempre en la nada... El fracaso por un margen tan pequeño...[...]"
La elegancia del Erizo. Muriel Barbery.
Sigo escondiendome, agazapaza tras mi coraza, escudándome en la indiferencia. Sigo sujetando cada uno de mis impulsos. Sigo ocultando mis miradas, mis gestos, mis sonrisas, todo aquello que delate cualquier sentimiento tras un mantra contínuo que, a fuerza de repetir, presupongo verdadero: "que no se noten, que no se me note, que no me note".
Sigo disimulando las ganas a fuerza de refrenarlas.
Sigo disimulando las ganas a fuerza de refrenarlas.
No te busqué, apareciste, y aquí sigues. Nunca fue, es, ni será mi momento, pero no desespero, simplemente me aguanto las ganas, las mismas que las del primer día, esperando descubrir ese kairos.
"Todo llega cuando tiene que llegar para quien sabe esperar..." Guerra y Paz de León Tolstoi
"Todo llega cuando tiene que llegar para quien sabe esperar..." Guerra y Paz de León Tolstoi
Hace tiempo escribí esta parrafada y hace poco leí algo acerca de quedarse con las ganas de hacer algo y no hacerlo, posiblemente esperando, o no, una señal para poder hacerlo. Soy experta en esperar, que den el paso por mí, supongo que es miedo al rechazo o a una suerte de vergüenza por el rechazo, miedo y timidez extrema ¿quién da más?.
Pero la edad nos hace más sabios o más experimentados y al final la suerte es una actitud, debes "echarle morro" a las cosas no quedarte quieta, siempre es mejor mover ficha y pensar que te has equivocado en el movimiento que estar siglos preguntándote por qué nunca te moviste. La suerte es de los osadas y de los que la buscan.
Y ahora me alegro de haberla movido.
Pero la edad nos hace más sabios o más experimentados y al final la suerte es una actitud, debes "echarle morro" a las cosas no quedarte quieta, siempre es mejor mover ficha y pensar que te has equivocado en el movimiento que estar siglos preguntándote por qué nunca te moviste. La suerte es de los osadas y de los que la buscan.
Y ahora me alegro de haberla movido.
(*)Kairos
jueves, 17 de mayo de 2012
lunes, 7 de mayo de 2012
Testigo II (crossover)
Llevaba poco rato en ese bar y ya iba por mi tercer whisky. No tenía absolutamente nada que hacer esta noche sólo esperar. Bebía lentamente mientras veía pasar los minutos en el reloj.
El camarero ya hacía rato que ni me miraba y la poca clientela no era de la que diera mucha conversación.
Apareció justo a la hora prevista, nadie la oyó entrar, se plantó ante mi y la empecé a observar desde abajo. Botas de punta, pantalón vaquero, chaqueta contra el frío, una larga melena recogida en una simple coleta y su eterna sonrisa torcida. Me espetó con la misma frase de siempre: "¿preparado, viejo?"
Sin mediar palabra me levanté, dejé los dólares encima de la barra, recogí mi cazadora del taburete del al lado y sin volver a mirar si me seguía o no, salí del local.
Fuera le ofrecí un cigarro, que aceptó encantada y me relató cómo había encontrado lo que andábamos buscando desde hacía muchos meses. Por fin habíamos encontrado el rastro definitivo, por fin encontraríamos una explicación de lo que había ocurrido.
Cogimos la ranchera y, como siempre, ella se puso al volante. Encendió la radio y nos dirigimos hacia nuestro objetivo.Dios, odio esa música infernal que tanto le gusta con ese ruido atronador de guitarras. Debería haberme tomado algún whisky más, esa música sólo me recuerda todo lo que he visto.
Cogimos la ranchera y, como siempre, ella se puso al volante. Encendió la radio y nos dirigimos hacia nuestro objetivo.Dios, odio esa música infernal que tanto le gusta con ese ruido atronador de guitarras. Debería haberme tomado algún whisky más, esa música sólo me recuerda todo lo que he visto.
Por fin habíamos dado con un TESTIGO de la matanza que estábamos investigando. No sé cómo pero ya estaba en la puerta, nos estaba esperando aunque llegamos con una hora de adelanto.
Nunca había oído esa historia, pero el relato se ajustaba perfectamente a lo que habíamos visto meses atrás en ese pueblo, con sus palabras las imágenes cobraban vida en mi cabeza, veía a cada uno de los habitantes y podía hasta oler el miedo al saber que iban a perder la vida.
Sólo había un fallo para poder resolver nuestro caso, su historia sucedió hace 150 años.
Relato escrito con el permiso de Gybby, del blog Rock Life
Sólo había un fallo para poder resolver nuestro caso, su historia sucedió hace 150 años.
Relato escrito con el permiso de Gybby, del blog Rock Life
martes, 1 de mayo de 2012
Luces
Desde siempre me gusta pasear por las ciudades , no es tan tonificante, ni tan desestresante como un paseo por el monte, pero tiene también su encanto. Y digo pasear, que no andar por la ciudad como cuando vas al trabajo a toda prisa sin fijarte en absolutamente nada.No,los paseos son todo lo contrario a eso.
Poder levantar la mirada del suelo y reconocer los sitios, donde vives, donde aparcas, donde corres, donde pasas tu tiempo de ocio...
Yo cuando paseo cambio la dirección de mi mirada, ya no es al suelo, cuando paseo miro hacia arriba, a los lados, me cambio de calle, entro en calles secundarias...admiro el paisaje urbano. Muchas veces es anodino, gris, más parece una naturaleza muerta que una ciudad que se supone con miles de seres en su interior... Otras veces se llena de una explosión de ruidos ensordecedores y nervios por doquier, ciudades estresantes y sin un ápice de humanidad. Pero también hay remansos de paz, sólo hay que saber encontrarlos.
Pero si hay algo con lo que realmente me quedo embobada es cuando paseo por la noche, puedo pasarme horas y horas viendo las luces, los haces de las farolas, los coches pasar y sobre todo las luces de las ventanas. Para mí son hipnóticas y llenas de un extraño misterio a desentrañas.Esas luces en las ventanas (o balconadas en algunos casos), consiguen que mi imaginación se ponga a cien y consigue inventar ciento y una vida detrás de cada bombilla que ilumina a cada una de ellas. Tengo la sensación de que la ciudad cobra vida, se hacen cenas, se ve la tele, se está con la familia, una fiesta, alguien estudiando.... es como si el edificio te estuviese hablando y contándote que no es esa naturaleza muerta que ves por las mañanas, que está lleno de vida,de personas que lo habitan y lo viven.
No sé,siempre me ha parecido mágico como esa oscuridad nos puede contar tantas cosas sobre nosotros mismos.
Y aquí un vídeo que explica con imágenes esa magia. Disfrutadlo
Pero si hay algo con lo que realmente me quedo embobada es cuando paseo por la noche, puedo pasarme horas y horas viendo las luces, los haces de las farolas, los coches pasar y sobre todo las luces de las ventanas. Para mí son hipnóticas y llenas de un extraño misterio a desentrañas.Esas luces en las ventanas (o balconadas en algunos casos), consiguen que mi imaginación se ponga a cien y consigue inventar ciento y una vida detrás de cada bombilla que ilumina a cada una de ellas. Tengo la sensación de que la ciudad cobra vida, se hacen cenas, se ve la tele, se está con la familia, una fiesta, alguien estudiando.... es como si el edificio te estuviese hablando y contándote que no es esa naturaleza muerta que ves por las mañanas, que está lleno de vida,de personas que lo habitan y lo viven.
No sé,siempre me ha parecido mágico como esa oscuridad nos puede contar tantas cosas sobre nosotros mismos.
Y aquí un vídeo que explica con imágenes esa magia. Disfrutadlo
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

