Es difícil resumir un fin de semana como el pasado, pero intentaremos hacerlo porque merece la pena, merece ser reseñado, así que vayamos por partes, porque aquí cabe de todo, proyectos personales, amigos, aficciones y muchas risas, algo necesario en ciertos momentos que me hicieron recordar que lo realmente importante es aquello que te hace feliz y lo demás es simplemente despiste.
Empezó mal, muy mal, hundiendome en los abismos por mis meteduras de pata varias. Pero remontó rápidamente, será porque al final las cosas cambian y en el futuro lo hacemos mejor.
¿Cómo definir el viernes? Fue el día del proyecto personal, por llamarlo de alguna manera, porque al final la implicación es triple. Sé que sin su involucración hubiera quedado en "agua de borrajas", tampoco puedo dejar de mencionar que sin su "idea primigenia" tampoco hubiera sido este proyecto porque como dijo Bernard Shaw: "Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana y las intercambiamos, entonces ambos aún tendremos una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea y las intercambiamos, entonces ambos tendremos dos ideas."
El sábado hubo que definir otro proyecto, algo menos personal pero con la misma implicación. Debía de salir bien, era difícil. Pero comprometerse genera buen rollito y el buen rollito genera buenas ideas, y hoy era el día de saber si había resultado bien o mal todo el trabajo del sábado. Y puedo decir sin temor a equivocarme que ha ido genial.
Por la noche hubo que preparar el domingo, había tantas cosas por hacer... preparar mochilas, comida y sobre todo la mente.

El domingo, gran día. Había muchos retos por hacer, mi primera excursión conmigo de conductora, mi primer gran reto del día. Segundo reto, lograr que mi mente siguiera progresando después de seis meses sin pisar roca. Encima escalando en adherencia... ¿En serio a eso lo llaman agarres?

El primer reto salió a pedir de boca, toda una señora conductora que estoy hecha. Encima me metieron por unos "caminoscabras", pero ni me inmuté.
El segundo reto, bueno no lo logré (del todo) pero salí más feliz que una perdiz. No he logrado mantener el grado, pero le falta muuuuyyyy poquito. Lo bueno es que sigo teniendo deberes pendientes por lo que voy a tener que salir más veces a roca, sí o sí. Y lo malo es que sigo siendo atea para eso que llaman los "pasos de fé", menos mal que me pude desquitar con una fisurita, sí es verdad que iba de segunda, pero era un par de grados por encima del mío.
Y aunque el reto sigue pendiente el día estuvo genial, aunque sé que mi espalda no opina lo mismo. Eso de que se me olvidase darme crema para el sol no me lo va a perdonar tan facilmente, lo noto.
¿Se me olvida algo?
Pues sí, hubo más.

Domingo tarde-noche, lo último pero no por ello lo menos importante. Partido de fútbol, asientos inmejorables por varios motivos, por visión del campo y por el agua que cayó y casi ni enterarnos, y porque ¡POR FIN! lo vi jugar ( en directo y no en la tele, que si no especifico se me quejan), le hice mogollón de fotos, bueno a él y a mi "deseo", lo vi de refilón y de lejos, pero de momento me conformo.

Y esto ha sido todo, ni más ni menos lo que puede dar de sí un gran fin de semana, y espero que también los que sigan.