Rutinas, rutinas y más rutinas, de lunes a viernes incluso sábados y domingos, pero no todas las rutinas son impuestas, las hay autoimpuestas y esas son las mejores, siempre se ha dicho que sarna con gusto no pica...
Mentiría si dijese que no me gusta correr, lo que en realidad detesto es que la gente me vea correr, creo que viene de un trauma de pequeña, cuando no se me daba muy bien la educación física en el colegio y tuve mis más y mis menos con algunos compañeros que se ve tenían un sentido del humor un tanto peculiar.
Traumas a parte y sobrellevados a fuerza de ser cabezota he vuelto a correr después de varios años (muchos), ahora mismo tengo la capacidad física de la mayoría de las señoras de 70 años (creo que hay alguna de esa edad que está mejor que yo), bueno no exactamente, pero me veo así. Pero poco a poco voy recuperando mi forma, ya no resoplo tanto y sobretodo ya no parezco un cangrejo apaleado después de mi rutina.
Me pongo los cascos suena Starway to Heaven, es como una promesa; porque pasito a pasito voy directa a conseguir un objetivo y sentirme bien conmigo misma.
Sigo con Incubus y su "Ann Molly", es una canción que prefiero no traducir, me da mogollón de energía y consigo olvidar todo mi alrededor. Sólo me concentro en la respiración.
Bien. He logrado los primeros minutos, ahora llega el momento más duro ¿seré capaz de aguantar? La mente empieza a desdoblarse, por un lado está convencida, estoy capacitada para eso y más, por otra parte surgen las dudas, no logro adaptar la respiración, tengo que hacer un esfuerzo para controlarla... un pequeño esfuerzo más... otro...JA!! así está muuucho mejor.
Empieza Pink Floyd "Wish you were here", la respiración funciona y mis piernas ya parece que se mueven solas, empiezan a pesar por el esfuerzo pero lo aceptan y lo aguantan muy bien, la mente empieza a relajarse y los pensamientos empiezan a saltar sin orden aparente, de un tema a otro. No creo que solucione grandes cosas durante este periodo de tiempo, es relativamente corto aunque a mi se me hace eterno, pero sí que es verdad que consigo que las cosas ganen perspectiva y pueda verlas desde otro punto de vista.
Pasan los minutos y estoy deseando que lleguen los acordes de Uprising, anuncian el casi final... ya empieza, me concetro en ella, otra de esas canciones que te llenan de energía igual hasta logro correr otros cinco minutos... noooo, no debo si no mañana estaré machacada.
Sé que queda poco, apuro un poco más mi cansancio y obliga a mi mente a no desfallecer antes de tiempo, a seguir luchando por mi objetivo.
Y ya por fin llega el final, otros acordes, mucho más lentos y esa guitarra inconfundible. November Rain, es la última la que me obliga a dejarlo a recuperar el ritmo normal de mis pulsaciones. Recupero la respiración, estiro y descanso.
Termina la rutina y otra vez, como los otros dos días de la semana que tengo mi rutina de 30 minutos de correr he logrado mi "cielo" particular y hoy lo he vuelto a ganar, así que para casa; ducha relajante, cena y a dormir.
Al final he logrado añadir una nueva rutina a mi "emocionante" vida llena de otras tantas rutinas, pero hay rutinas que hasta parecen aficiones y estoy deseando que pasen las aburridas para llegar al final del día.