"A veces, nos da vergüenza hacer el bien. Nuetro sentimiento de culpa siempre intenta convencernos de que, cuando actuamos con generosidad, en realidad queremos impresionar a los demás, "sobornar a Dios", etc.
A gran parte de la humanidad le cuesta aceptar que nuestra naturaleza es esencialmente buena.
Todos conocemos en nuestra vida personas que intentan ocultar sus gestos buenos con ironía y distanciamiento, como si el amor fuese sinónimo de flaqueza".
Columna Leyenda personal de Claudio Coelho. Publicada por XLSemanal del 23 de Enero de 2011.
Hay cuestiones que todavía no me atrevo a verbalizar, por vergüenza , timidez o porque necesito tiempo para poner los pensamientos en orden.Lo que empieza de una manera acaba de otra bien diferente, a veces pienso que son los demás los que necesitan una mano, cuando resulta que a quien tienden la mano es a mí, porque es quien realmente la necesita.Es mi talón de aquiles, demostrar una dureza y una coraza donde todo resbala, sin darme cuenta que soy totalmente transparente y permeable.
Puedo pensar que todo fue una estrategia, igual es más fácil; o dejarlo pasar, como si no hubiese ocurrido, también sería más fácil. Eso sería pasar de puntillas por los asuntos que no puedo verbalizar.
Pero me niego a pensar que no haya ni un sólo poso de verdad. No puedo aceptarlo porque si no me volvería cínica y malpensada.
Y porque así fui una vez, no quiero volver a repetirlo. No quiero desperdiciar los buenos momentos que puedan haber sido o que puedan llegar por pensar que las personas actúan por estrategia.
Me da miedo preguntar porque,posiblemente,si me dicen lo que no quiero oir me duela más de lo que pueda aceptar,aún intuyendo que lo digan más porque no deben descubrirse, antes que decidir que son buenas personas.
He dedicido convencerme y creer realmente que esos actos han sido generosos, por mucho que dudasen aún intuyendo la verdad y sabiendo como saben que siempre llevan razón, que en ese momento no hubo estrategia alguna.
Pero es de momento, cuando esté preparada para poder afrontarlo, te preguntaré. Soy demasiado curiosa, y aunque la curiosidad mató al gato, tengo siete vidas.